Un gato persigue a dos ratones escaleras arriba y escaleras abajo, en una persecución salvaje.
El gato cada vez está más cerca de atraparlos. De repente, uno de los ratones se detiene, se da la vuelta y le ladra furioso:
—¡Guau, guau!
El gato se asusta tanto que sale corriendo.
Entonces, el ratón se vuelve hacia el otro, orgulloso, y le dice:
—¿Has visto? Siempre es bueno hablar idiomas.