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Un hombre entra en la comisaría con un pingüino en la mano y le pregunta al policía: —El pingüino ha venido hacia mí. ¿Qué hago con él? El policía le sugiere: —Lo mejor es que lo lleve al zoo. Al día siguiente, el policía ve al hombre paseando por la ciudad con el pingüino. Los dos están comiendo un helado. El policía, perplejo, le pregunta: —¿No llevó al pingüino al zoo? El hombre responde: —Sí. Ayer le gustó mucho el zoo, pero hoy quería ir al cine y tomar un helado.