Un hombre que trabaja en la obra llega a la hora del desayuno. Suena el silbato, se sienta, saca el bocadillo envuelto en papel de aluminio y lo abre.
—¡¡¡JODER, CHORIZO OTRA VEZ!!! ¡Me cago en la puta!
Lo lanza directamente a tomar por culo.
Al día siguiente...
Suena el silbato. Llega la hora del almuerzo. Saca el bocadillo, lo abre y...
—¡¡¡NO ME JODAS!!! ¡¡¡CHORIZO OTRA VEZ!!! ¡Me cago en la madre que lo parió!
Le pega una patada y lo manda a tomar por culo.
Al día siguiente...
Suena el silbato. Se sienta, abre el bocadillo y...
—¡¡¡PERO ESTO QUÉ COÑO ES!!! ¡¡¡OTRA VEZ CHORIZO!!!
Patada al bocadillo y directo a tomar por culo.
Al día siguiente...
Suena el silbato. El hombre saca el bocadillo, ni siquiera lo abre... ¡Lo tira directamente a la basura!
Su compañero, que lleva varios días observándolo, no puede aguantar más y le pregunta:
—Pero, macho, ¿¡cómo coño tiras el bocadillo sin mirar siquiera de qué es!?
Y el hombre, tan tranquilo, le contesta:
—¡¡¡¿¿CÓMO NO VOY A SABER DE QUÉ ES, SI ME LOS HAGO YO TODOS LOS DÍAS??!!!