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Una pareja fue invitada a un programa de televisión porque llevaban 40 años casados y jamás se habían peleado. El periodista, lleno de curiosidad, le preguntó al marido: —Pero, ¿cómo es posible? ¿En 40 años nunca han discutido? —No —respondió el marido. —¡Increíble! ¿Y cuál es el secreto? El hombre sonrió y comenzó a contar su historia: —Verá usted, mi mujer fue criada por su padre, un hombre de campo, de carácter fuerte y muy autoritario. Cuando nos casamos, ella tenía una yegua a la que quería con locura. Era su animal favorito, casi como una hija. La cuidaba, la mimaba y la quería más que a nada en el mundo. El día de nuestra boda nos fuimos de luna de miel en un carruaje tirado por aquella yegua. Durante el camino, la yegua tropezó. Mi mujer, con voz firme, le dijo: —¡UNO! Seguimos nuestro camino y, al cabo de un rato, la yegua volvió a tropezar. Mi mujer la miró fijamente y dijo: —¡DOS! Yo ya empezaba a extrañarme, pero no dije nada. Un poco más adelante, la yegua tropezó por tercera vez. Mi mujer bajó del carruaje, se acercó tranquilamente al animal y dijo: —¡Y TRES! Acto seguido, sacó una pistola y le pegó cinco tiros a la pobre yegua. ¡Imagínese mi reacción! Me quedé completamente horrorizado y le grité: —¡¡¡PERO ESTÁS LOCA, MUJER!!! ¿¡Cómo se te ocurre matar a ese pobre animal!? ¡¡¡Estás desquiciada! ¡¡¡Eres una asesina!!! Mi mujer se volvió lentamente hacia mí, me miró fijamente a los ojos y dijo: —¡UNO! El periodista, que estaba escuchando con la boca abierta, se quedó en silencio. El marido sonrió, se encogió de hombros y concluyó: —Y desde aquel día... ¡¡¡NO HEMOS VUELTO A TENER NINGÚN PROBLEMA EN NUESTRO MATRIMONIO!!!